Mamáááá, ¿por qué escribes tanto?-Porque soy escritora, Lalita.
-Y Moñoño ¿por qué no escribe también?
-Los perros no escriben, Lalita.
-¿Por quéééé?-Por las pezuñas, no les dejan apretar las teclas.
-Y los ángeles ¿escriben?
-No, tampoco.
-Mamááá ¿todas las mamás escriben?
-Todas no, Lalita, solamente algunas.
-Y qué hacen las otras ¿jugar y saltar como Moñoño?
-No, por Dios, son peluqueras, médicos, secretarias, maestras…mil cosas.
-Buuuuaaaa, mamááá, yo no quiero que seas escritora, quiero que seas…mil cosas.
-Por favor, Lalita no llores, ¿por qué estás tan disgustada? , mamá escribe libros que leen muchas personas. Anda sécate esos ojotos tan bellos.
-¿Los ángeles y Moñoño leen?
-No hija, ellos ni escriben, ni leen.
-Pues sabes qué te digo mamita que yo de mayor no voy a aprender a leer ni a escribir: ¡quiero ser siempre como Moñoño y como los ángeles…!
Lola Bertrand

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