viernes, 17 de octubre de 2008

ATARDECER DE OTOÑO- Por Luis Alcocer

-¡Cuánto tiempo sin venir a pasear por el parque, querido! ¡Cómo sabes hacer lo que siempre me gusta! ¡Qué bien me conoces!...

Un paseo por el parque, al atardecer, viviendo el Otoño con intensidad. Apretó fuertemente su brazo, mientras seguían andando:

-Cualquier otro marido se hubiera quedado en casa viendo el fútbol oen el bar con los amigos, pero tú eres distinto. ¡Para que luego diga Mamá que todos sois iguales y que la mujer casada es una esclava! Tú siempre haces lo que yo quiero. Y es porque estás muy enamorado de mí, lo cual es muy lógico, que no sabes la suerte que has tenido;mira a las mujeres de tus amigos, todas viejas y gordas, parecen misabuelas... Y, además, unas cotillas y unas antipáticas envidiosas.

Le cogió la cabeza y comenzó a besarle repetidamente en un oído:
-Mira, el estanque. Qué tranquilidad. Aquí solos los dos. Me gustaría poder detener el tiempo eternamente.

Él solo tuvo que empujarla. El ruido del cuerpo contra el agua quebró levemente el silencio. Luego, un chapoteo, unos segundos y un manto de paz se extendió por el parque.

Se dirigió hacia la salida, procurando no pisar una fila de hormigas que volvían a casa llevando a cuestas una cucaracha muerta: "Todavía llego a tiempo de ver el partido. Hoy gana el Madrid, seguro, y el Barsa fuera de la Copa de Europa".
Luis Alcocer

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