
Os siento caer, suaves, con esa lentitud que asemeja el preludio de un suspiro. Frágiles, cual mariposas carentes del tentador colorido de las alas.Y me duele esa transformación lenta, de verde a ocre, cuando el pedúnculo aún asido a la rama mantiene la esperanza de la sabia.(Y me duele tanto, que lloro, lloro por mí, que, como vosotras, acartono mi piel en un rincón minúsculo del paisaje.) Observo la elegancia del trazo que vuestro cuerpo va dejando en el aire. Ruta desconocida hacia la muerte. Siento ese abrazo apretado que la tierra os ofrece. Esa mutación que os aguarda, en un inexplorado mundo donde seréis un todo con la transformación de la materia.(Vuelvo a mí, me siento hermanada con el futuro de las hojas.¡Es tan bella la humedad de sus verdes cuando están pletóricos!,parece que la vida jamás dejará de transitar por sus arterias, pero…). Casi puedo sentir ese primer contacto con el suelo, el pensamiento transitorio de que podrán volver a volar eternamente…(No podrán volar, ni ellas ni yo podremos; una vez que las garras dela decadencia atrapan su presa, ya no la sueltan, nunca…)Es el círculo que se completa: queramos o no somos líneas, diferentes contornos trazados en un pergamino llamado vida.(Abrazaremos la tierra, es nuestro lecho de amor, desde siempre,desde antes…)
Lola Bertrand

1 comentario:
Esta estupendo, Cati, gracias por tu esfuerzo diario.
Abrazos de mar
Lola
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