sábado, 4 de octubre de 2008

UNA GAMA DE COLORES Por Lola Bertrand

Sabía que en algún lugar del tiempo y el espacio había una gama decolores que nos uniría. Y llegó el otoño, con su matiz de arena, donde nuestras huellas se besaban mientras volábamos cometas.

¡Era tan tierno aquél ocre –amarillento que confundía los deseos denuestros pies!Soltamos el hilo conductor de nuestros sueños y las dejamos marchar:necesitaban ser libres, tan libres como el viento otoñal queconfiguraba nuestros cuerpos.

Y allí, frente a nosotros, estaba el otoño, ése que conocíamos tanbien, el que albergaba el silencio de los árboles.¿Recuerdas cómo nuestras manos se fundían, mientras, en un descensopausado, sus lágrimas marrones se disolvían en el suelo?

Nuestro ojos se miraron solamente una vez, y allí, entre la hojarasca, no pudieron esconder el arrebato intenso de pasiones que les contenía.

Las horas nos resbalaron por dentro colores diferentes, una gama distinta que nunca habíamos tocado.

Tu voz más ronca,
la mía más pausada;
tu piel más flácida,
la mía menos tersa;
tu boca más audaz,
la mía más temblorosa;
y tus manos tan calientes como las mías.

Yo soy otoño, gris, anaranjado, niebla, madura nuez que deja saboresdiferentes en tus labios,
y…tú también…

Lola Bertrand

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