domingo, 2 de noviembre de 2008

MINI SIN TÍTULO -Por Andrea Zurlo

Uno de los problemas mayores de ese otoño fue que se le caía el cabello.
Al igual que las hojas de los árboles, sus cabellos primero amarilleaban y después sucumbían en jirones ocres. No hubo un solo médico que pudiera comprender lo que le sucedía y ella decidió ocultarse, aislarse en su casa avergonzada de ver su piel oscureciendo en corteza áspera.

Hizo apenas a tiempo para llegar a una maceta cuando los pies comenzaron a echarle raíces. Al fin y al cabo está contenta, al menos ahora florece en primavera.


Andrea Zurlo

sábado, 1 de noviembre de 2008

OTOÑO- Por Luis Alcocer















Puede que sea la tristeza
que nace con los brotes del otoño y muestra
su talante umbrío cuando caen las tardes.



Tal vez la soledad que cubre de penumbras y algodones grises
que empapan el silencio de lágrimas calladas y bajan
entre surcos que la piel ampara.



O ¿por qué no? las ilusiones entre cortinas mecidas por la brisa
que son tan largas de dolores que el tiempo no las abandona y afloran
los odres de recuerdos que al pasar han fundido en blanco y negro.



Puede que sea tanta la tristeza de este otoño
que me da igual que muera yo o que mueran otros
sólo me abrigo en la esperanza y sueño...



Luis Alcocer

EN EL ANDÉN DE LA PRIMAVERA-Fernando Ortega

En el andén de la primavera, con el corazón como la vez primera. Somos paralelas cruzadas por casualidad, siempre nos volvemos a ver después del final.
Taxi
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No sé que hago aquí. La estación está vacía. Los railes, llenos de jirones de papel de periódico que hicieron de confeti en una despedida. Tal vez, en el último siglo han pasado por aquí no más de ningún tren. Como la vida. Siempre te sientas a esperar un tren pasar. O dos. O los mismos que los que han pasado por aquí.
Este andén fue una vez de nuestra estación. Dos que, en paralelo, decidieron pararse. Deshojamos margaritas engrasadas. Manos manchadas por el silencio. Pero los trenes se volvieron invisibles.
Y nos descabalgaron.
Y ahora, a esta hora, miro las vías, porque sé, que el tren, el que nunca cogimos, viene de camino.
Copas rotas, espinas. Vino y flores. Sentado estoy en el andén de la primavera.


Nin@delapuerta

NO TODOS LOS OTOÑOS SON DERROTAS-Por Pilar Moreno Wallace

A Belit-Seri

Me seducen tus palabras, antídoto de sombras y pesadumbres en nuestrocaminar por nombres y geografías. Las atesoro. Despiertan miimaginación desafiando al silencio que mantienes de tu nombre. No temas, no seguiré buscando la leyenda; sé que no me ha sido dado conocer su secreto. Ahora entregada al ritual inapelable de los días ocres, espero la llegada de las lluvias antes que el otoño abra de par en par sus puertas. Esta tierra fertil - aún tibia - retiene el vigor del verano y acoge a los hombres que salen a la siega. ¡Cuántas espigas cortadas! ¡Qué de trabajo para niños y madres! ¡Qué de bronce en el verde! !Qué contraste con los desiertos que detienen las fronteras! Hasta el loto sigue creciendo a la sombra de los sicómoros.Todo ésto me habla de ti, de un hombre que encadenaba sueños a la vida. Ráfagas de un tiempo que ya fue: ecos, huellas, contornos, palabras, besos, el blanco que te pertenece tánto como a mí, y el otoño que me trae tu silueta alargada. Ahora creo conocer la Verdad aunque quizás los recuerdos la deformen, pero sigue vivo el deseo de alcanzar esa luz que me lleve hasta esa Caravana que partió ya no se sabe cuándo. La maleta está hecha ya. Sólo tienes que decirme: ¡ven!,y haré de este otoño nuestra morada.


Uxa