
Puede que sea la tristeza
que nace con los brotes del otoño y muestra
su talante umbrío cuando caen las tardes.
Tal vez la soledad que cubre de penumbras y algodones grises
que empapan el silencio de lágrimas calladas y bajan
entre surcos que la piel ampara.
O ¿por qué no? las ilusiones entre cortinas mecidas por la brisa
que son tan largas de dolores que el tiempo no las abandona y afloran
los odres de recuerdos que al pasar han fundido en blanco y negro.
Puede que sea tanta la tristeza de este otoño
que me da igual que muera yo o que mueran otros
sólo me abrigo en la esperanza y sueño...
Luis Alcocer

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